MOMENTOS
En la escala dominicana, una mañanita entre que llegamos de San Juan y cogemos el avión para Madrid, en unas horas, mientras Mónica se ha ido a comprar una guira (con diéresis) y los demás duermen, y tras haber rematado con Blas unas ventas de libros de Pedro Mir y arreglado la cuestón de los dineros y el stock, recapitulo brevemente algunos momentos.
Momentos sublimes: los dos encuentros con Doña Carmina, especialmente el del día de su cumpleaños; la actuación con los Bonyé; los dos días de viaje y de playa en Samaná, y especialmente la excursión de Playa Bonita a Playa Cosón y la comida en el restaurante de Luis; los dos conciertos en la Fundación Naional para la Cultura Popular, con sus respectivos postconciertos con los amigos borinqueños; las dos horas de programa en Radio Huelga de la Iupi, la fiesta callejera y popular de Andy Montañés en el barrio de Trestalleres.
Momentos muy agradables: las conversaciones con Ana sobre Mir y otras cosas; las comidas en La Mimosa; las tres cenas en la terraza a orillas del mar, y la cena en el Mesón de Bari con Awilda, Gladys y Arnaldo; los días de playa en Juan Dolio y en Guayacanes; la conferencia de Santiago y su recital del día siguiente; las tres mañanas de playa en San Juan; la comida en casa de Virginia; la comida en La Casita Blanca; el concierto en el cuartel de Ballajá.
Momentos difíciles: el frustrado concierto en la UASD, los dos conciertos de Julia y Mir en la Feria del libro; el viaje madrugador de Santo Domingo a San Juan; la noche del aire acondicionado a lo bestia en la residencia de la USC.
No todo se refleja en momentos. Para mí ha sido vital la presencia de Mar, María y Fer, el compartir con ellos tantos días entrañables, tantas risas, tantas conversaciones, las aventuras de la gira. Que Fer haya venido a San Juan no lo olvidaré nunca (aunque me siento en deuda porque no tuve fuerzas para acompañarle en su visita al Viejo San Juan). También el reencuentro con tantos amigos puertorriqueños, y el haber hecho amigos nuevos dominicanos. Yquiero destacar la gran humanidad de Chuchi, su ingenio y su generosidad. Y el saber estar de Blas, siempre a tiempo y en el sitio adecuado. Mónica tuvo momentos impactantes, como cuando cantó Olas y arenas ayer. Superó las dificultades acústicas y organizativas con gran empaque, y lo mismo Pedro, quien pasó medio viaje bregando con problemas estomacales, y aun así tocó como los ángeles. De Noemi nada digo, porque hablar de ella es como hablar de mí mismo.
Termina una gira dura, objetivamente más dura y difícil que la del año pasado. Más larga. Más cansada. Pero también llena de momentos hermosos y emocionantes que quedarán en mi memoria para siempre.
Abrazos. JUAN.